Trump da a los planes de defensa de la UE un nuevo carácter de urgencia
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Cuatro potencias militares europeas – Francia, Alemania, Italia y España – acelerarán su impulso por la cooperación en materia de defensa debido a la preocupación de que Donald Trump ponga fin al compromiso estadounidense.

Una iniciativa franco-alemana presentada en septiembre ha ganado un nuevo impulso desde la victoria electoral de Trump, mientras los funcionarios de defensa en Europa no piensan – al menos, por ahora – en un ejército europeo, sino en establecer una mayor autonomía estratégica y la capacidad de llevar a cabo misiones que quedan fuera de las áreas de responsabilidad de la OTAN. El jueves, un diplomático francés dijo:

"Tenemos dudas sobre la durabilidad del compromiso de Estados Unidos con Europa. Las apuestas en materia de seguridad son mucho más altas de lo que lo han sido nunca".

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude-Juncker, ya había hecho de la cooperación en seguridad y defensa una prioridad desde que asumió el cargo en 2014, y el miércoles, cuando se conoció la victoria de Trump, dijo que "siempre fue evidente que los estadounidenses no siempre estarían allí para proteger al Continente Europeo".

La próxima semana, cuando los ministros de Exteriores y de Defensa se reúnan en Bruselas, hablarán sobre una estrategia que propuso la jefa de la política exterior de la Unión Europea Federica Mogherini en junio para hacer que Europa dependa menos de Estados Unidos por su propia seguridad.

Denominado un "Schengen de defensa", en relación con la posibilidad de viajar sin pasaporte dentro de Europa, contempla un ámbito de la defensa y un marco jurídico más integrado – conocido como la Cooperación Estructurada Permanente – para que algunos estados miembros sigan avanzando más rápido, sin esperar a que los 28 países se incorporen. A principios de esta semana, Mogherini anunció que presentaría a los ministros un plan "muy ambicioso y pragmático".

El diplomático francés afirmó que hace solo un par de años habría sido muy difícil conseguir que los líderes europeos se pusieran de acuerdo para poner esas ideas sobre la mesa, "pero en el contexto de la elección de Trump, sin duda eso se reforzará".

Las administraciones estadounidenses habían estado instando a Europa a mostrar un mayor compromiso con su propia defensa mucho antes de que Trump apareciese en escena. Jorge Domecq, director de la Agencia Europea de Defensa, dijo que Washington había estado exigiendo desde al menos 2015 "que tenemos que trabajar en conjunto y velar por nuestra propia seguridad".

Durante la campaña electoral, Trump fue más allá y planteó dudas sobre si mantendría los compromisos de Estados Unidos con la OTAN o incluso la disposición en materia de defensa común consagrada en el tratado de la alianza, si era elegido presidente. Afirmó que exigiría garantías de que otros países de la OTAN asuman su parte de los costos.

José Vilar de Jesús, director de planificación estratégica en el Ministerio de Defensa portugués, afirmó: "Eso significa que necesitamos cooperar más mutuamente, que Europa debe hacerse cargo de sí misma". Describió a Trump como "una oportunidad – que va a crear una nueva era no solo en Estados Unidos, sino también en Europa".

Observar a los franceses

Los defensores de una mayor cooperación militar entre los miembros de la Unión Europea afirman que no van a perjudicar a la OTAN – una de las preocupaciones del Reino Unido – y citan las conclusiones de un informe del Servicio Europeo de Investigación Parlamentaria de 2013, que podría ahorrar al gobierno de la Unión Europea al menos 26 mil millones de dólares y quizás 130 mil millones de dólares, al año. Los ahorros, argumentan, se podrían utilizar para aumentar los compromisos de Europa con la OTAN, que hacen frente a las preocupaciones de Trump.

Como un ejemplo del tipo de misiones fuera de la competencia de la OTAN que se podrían llevar a cabo, estos defensores citan los despliegues militares de Francia en África y Oriente Medio. Otro diplomático europeo afirmó:

"Francia está haciendo un trabajo que la OTAN no hace. Tenemos nuestros propios intereses en el ámbito de la seguridad y la OTAN nunca intervendrá en África".

Un documento que circula entre los ministros de defensa europeos desde octubre, firmado por el francés Jean-Yves Le Drian, la alemana Ursula von der Leyen, la italiana Roberta Pinotti y el español Pedro Morenés, del que se hablará en la reunión de la próxima semana, pide la revitalización de la defensa europea en una compleja situación política marcada por "las incertidumbres" del Brexit y la amenaza terrorista global, entre otros factores.

"Vivimos en un momento en el que se desafía la seguridad euroatlántica de una manera que no ocurría desde hace décadas", dice el documento, del cual el diario Politico consiguió una copia.

Las posibles consecuencias de la presidencia de Trump también serán un tema importante de conversación en la reunión de la próxima semana. El diplomático francés declaró: "Cómo seremos capaces de tomar nuestras propias decisiones y tener acceso a los datos técnicos en el ámbito de la defensa, que no estará en manos de otros. No se trata de la gran idea de la Unión Europea de un ejército propio, sino más bien de concienciar sobre el hecho de que la seguridad es una cuestión colectiva".

Marietje Schaake, una eurodiputada holandesa de la Alianza de los Demócratas y Liberales y vicepresidenta de una delegación para las relaciones con Estados Unidos, afirmó que el resultado de las elecciones estadounidenses había dejado muy claro que "no podemos permitirnos el lujo de posponer este tipo de cooperación".

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