¿Cómo le afectará Trump a la Unión Europea?
David Moir/Reuters
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Las relaciones comerciales, de defensa, de política monetaria, el cambio climático, el Brexit… ¿Qué significa la elección del nuevo líder estadounidense para Europa?

No es de sorprender que en Bruselas no estén contentos con la elección de Donald Trump como nuevo presidente de EE. UU. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, reaccionó diciendo: “Tendremos que enseñarle al presidente electo qué es Europa y cómo funciona”, pero parece más probable que sea Europa la que deba conocer una serie de nuevas realidades políticas. Esta es una visión general de lo que todo significa para la Unión Europea:

1. TTIP

La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) entre la UE y EE.UU., que actualmente está en negociación, ya está encontrándose muchos obstáculos en Europa. Ahora se enfrenta a un posible veto estadounidense, dado el escepticismo de Donald Trump hacia los acuerdos comerciales. La actual comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmstroem, ha dicho que “francamente no saben” si Trump quiere continuar las negociaciones, mientras que el ex Comisario de Comercio de la UE, Karel De Gucht, cree que la “TTIP está muerta”.

Las sombrías perspectivas del libre comercio

2. Defensa y Política Exterior

Las quejas por parte de Estados Unidos sobre los miembros europeos de la OTAN que dependen demasiado del apoyo de la defensa de Estados Unidos no algo nuevo, pero nunca antes han sonado tan fuerte. Trump ha advertido que: “Los países que estamos defendiendo deben asumir el coste de esta defensa. Y en caso de no ser así, Estados Unidos debe estar preparado para permitir que estos países se defiendan”. Incluso dijo que si Rusia atacara el Báltico, él decidiría si acudir o no en su ayuda, no sin antes asegurarse de si estos Países “han cumplido con sus obligaciones con nosotros”.

Juncker ha declarado que Estados Unidos “no se hará cargo de la seguridad de Europa para siempre... Necesitamos un nuevo enfoque para construir una unión de seguridad europea con el objetivo final de establecer un ejército europeo”.

Juncker ignora convenientemente la verdadera razón por la que no existe un ejército de la UE. Esto tiene poco que ver con el hecho de que Estados Unidos facilite recursos para la defensa de Europa, y más con la fuerte oposición dentro de la propia Europa con respecto a esta idea.

Si los países ya se muestran reacios a pagar las transferencias financieras o a aceptar que la UE pueda decirles cuántos refugiados necesitan acoger, naturalmente no les gusta la idea de verse obligados a enviar a sus jóvenes al extranjero si su propio gobierno es vencido por líderes extranjeros. Varios estados miembros de la UE, incluidos los Países Bajos, ya han rechazado los planes, por lo que si Trump va en serio, los estados miembros de la UE fortalecerán primero su propia capacidad de defensa.

El presidente electo Trump aún no ha revelado cómo planea luchar contra el Estado Islámico, puesto que piensa que esto debe ser una “sorpresa”. Pero el vicepresidente electo Mike Pence ya ha dicho que “Turquía es el aliado más importante de Estados Unidos en la región”, y que Estados Unidos va a renovar sus buenas relaciones con Turquía. Una de las primeras personas que Trump llamó tras su victoria fue el presidente turco Erdogan, por lo que no parece que la UE haya ganado más influencia frente a Turquía como resultado de las elecciones.

3. Política monetaria y fiscal

La zona euro debería ser consciente de que su destino está fuertemente vinculado a la forma en que Trump interviene en la política monetaria, pues ha dicho que no la eludirá.

Trump ha estado diciendo que imprimiría dinero para financiar el gasto público, llamándose a sí mismo “el rey de la deuda”. Pero existe cierta confusión. Aunque ha criticado a la Reserva Federal por “mantener las tasas bajas para que todo lo demás no disminuya”, diciendo que “debería haber subido las tasas”, en mayo advirtió que “si suben los tipos de interés, a nuestra economía no le irá nada bien. Y esto le va a hacer mucho daño a la economía. Si los tipos de interés subieran, sería un desastre”, especificando “Soy partidario de las tasas de interés bajas”.

Al menos los mercados parecen creer que Trump significa mayores tipos de interés. En la semana posterior a su elección, por cualquier razón, las tasas de interés – que no están determinadas sólo por la Fed, sino también por el mercado – están experimentando un alza.

Esto es importante para la zona euro, donde el BCE sólo tiene un impacto limitado en las tasas de interés, que están sujetas al entorno global controlado en parte por la Fed. Si continúa la tendencia actual de las tasas de interés, los gobiernos de la eurozona con escasez de dinero, puede que se enfrenten a un problema, y ​​en última instancia tendrán que volver a apelar a la “solidaridad europea”.

4. Cambio climático

No es un gran secreto que Trump piensa que “el calentamiento global fue creado por y para los chinos, para reducir la competitividad de la industria estadounidense”. Existen ciertas dudas sobre si tiene el poder legal de retirarse del Acuerdo de París sobre el cambio climático, pero probablemente tratará de hacerlo, probablemente con una serie de demandas por parte de estados democráticos. Si eso tarda demasiado tiempo, podrá retirarse unilateralmente de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 en el plazo de un año. De cualquier manera, puede que simplemente ignore los compromisos climáticos internacionales. Esto aumentaría la oposición en Europa en contra de respetar estos, ya que pondría en desventaja a la industria europea.

Gráfico del día: Entra en vigor el acuerdo de París sobre el clima

5. Brexit

Trump y sus aliados han suscitados dudas sobre si la protección por parte de Estados Unidos de los países bálticos aumenta el valor del Reino Unido como una potencia militar en Europa, y eso es algo que el país puede utilizar en las negociaciones del Brexit. Por otra parte, el resultado de las elecciones de Estados Unidos podría alimentar la preocupación de los líderes de la UE acerca de la perspectiva de tener sus propias elecciones domésticas difíciles, y por lo tanto impulsar una mayor obstinación con respecto a Brexit. De cualquier manera, será necesaria una relación positiva entre el Reino Unido y la UE en un mundo posterior al Brexit, y Trump podría alterar eso. El hecho de que el nuevo Presidente de Estados Unidos apoye abiertamente el Brexit sólo impulsará más la situación y reforzará también el argumento de que la UE ha ido por el camino equivocado y necesita una reforma urgente.

6. Populismo

La victoria de Trump es un gran impulso para las llamadas fuerzas “populistas” que están persiguiendo a los principales políticos de Europa y fueron de los primeras en felicitar a Trump. El domingo 4 de diciembre, Austria puede que elija un presidente de extrema derecha, mientras que Italia podría votar en contra de una reforma electoral que puede que lleve a la renuncia del primer ministro italiano Renzi, posiblemente seguida de nuevas elecciones que impulsen al populista “Movimiento 5 estrellas” en el poder.

En marzo de 2017, los Países Bajos van a elegir un nuevo Parlamento. Mientras que la formación populista PVV derecha de Geert Wilders fue durante mucho el mayor partido según las encuestas, recientemente ha perdido un poco de terreno. Pero la situación es inestable, ya que Wilders está actualmente siendo juzgado por incitar al odio, y como resultado de la negativa del gobierno holandés de respetar un voto de referéndum contra el Tratado UE-Ucrania. También está Marine Le Pen en Francia, que no tiene muchas posibilidades de ser elegida, pero también puede que llegue a la ronda final.

Los principales políticos europeos no están libres de culpa. En lugar de considerar las salidas del euro y los incumplimientos del gobierno como una solución, los políticos de la eurozona decidieron organizar transferencias entre países que no eran populares en los países que pagaban por ello o en países que debían respetar la condición de permitir la intervención en el gasto doméstico. Durante la crisis de refugiados, los políticos principales se negaron a cooperar, lo que resultó en un caos. No fue hasta finales de la primavera de 2016 que los gobiernos de la UE adoptaron medidas enérgicas, lo que ha resultado en ahogamientos de refugiados que terminaron entre Grecia y Turquía, pero hasta entonces el enfoque de la UE era armonizar las normas de asilo e intentar imponer cuotas inútiles de refugiados, puesto que estamos hablando de países que comparten una zona libre de pasaportes.

El caos y el afán de la UE por no desperdiciar una buena crisis sirvieron de impulso para el populismo en los países de la zona Schengen, que casi se derrumbó. También puede que haya contribuido a que los británicos sean aún más hostiles a la UE de lo que ya eran, aunque el Reino Unido ni siquiera está en Schengen. De la misma manera, la victoria anti-sistema de Trump podría tener ahora un mayor efecto fuera de Estados Unidos de lo que los políticos dominantes imaginan.

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