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 ¿Qué va a pasar en Alemania después del atentado del lunes?
Hannibal Hanschke/Reuters
Página principal Análisis, Crisis migratoria, Ataques, Estado Islámico

La seguridad alemana siempre dijo que no era una cuestión de si el terrorismo golpearía el país, sino de cuándo. Y ahora lo ha hecho.

Durante años, los agentes de seguridad alemanes han temido que solo era cuestión de tiempo antes de que el país se uniera a la lista de estados europeos sacudidos por un ataque terrorista a gran escala. El lunes, esos temores se hicieron realidad.

Un camión chocó contra una multitud reunida en un mercado tradicional navideño en el centro de Berlín, acabando con la vida de al menos a doce personas e hiriendo a varias decenas. La policía de Berlín dijo en Twitter que los investigadores creían que el camión fue conducido intencionadamente a la multitud en lo que fue “probablemente un ataque terrorista”. Más tarde el Estado Islámico ha asumido la autoría del atentado.

Según un informe no confirmado de la emisora ​​pública RBB el martes por la mañana, un sospechoso, que fue arrestado el lunes por la tarde, era de nacionalidad paquistaní y habría llegado a Alemania solicitando asilo. Sin embargo, las autoridades han terminado liberándolo por falta de evidencias.

 ¿Qué va a pasar en Alemania después del atentado del lunes?
Hannibal Hanschke/Reuters

Las autoridades han advertido repetidamente del riesgo de un ataque terrorista en Alemania.

A principios de este mes, la canciller Angela Merkel dijo en su retransmisión por video semanal que las recientes victorias en la lucha contra el Estado Islámico “aumentaron el riesgo [de un ataque terrorista] aquí en nuestro país, a medida que la hostilidad sigue en aumento”.

La declaración de Merkel siguió a una advertencia emitida por Europol, el organismo de seguridad de la UE, a principios de diciembre, según el cual algunos servicios de inteligencia calculaban que “varias decenas de personas dirigidas por el ISIS podrían estar presentes actualmente en Europa, con capacidad de cometer atentados terroristas”. Asimismo añadió:

“Además de Francia y Bélgica, todos los demás Estados miembros de la UE que forman parte de la coalición encabezada por Estados Unidos contra el ISIS podrían convertirse en objetivo de los terroristas”.

La Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania (BKA, por sus siglas en alemán) está supervisando a 530 personas llamadas “Gefährder”, individuos radicalizados que sospechan que podrían cometer crímenes graves como un ataque terrorista o un asesinato, dijo Holger Münch, comisario jefe de la BKA, en una conferencia anual en noviembre.

El ataque, que ya ha sido reivindicado por ISIS, probablemente alimentará el debate sobre el posible riesgo de seguridad relacionado con la llegada de más de un millón de inmigrantes desde el otoño de 2015.

En Alemania viven entre 4,4 y 4,7 millones de musulmanes, que representan aproximadamente el 5,5% de los 82,2 millones de habitantes del país, según un estimado de este mes por parte de la Oficina Federal para Migraciones y Refugiados, una subdivisión del Ministerio del Interior. Casi un tercio se han trasladado recientemente a Alemania, con alrededor de 1,2 millones de musulmanes habiendo entrado en el país entre mayo de 2011 y finales de 2015.

Hace dos meses, las autoridades alemanas aprehendieron a un refugiado sirio que supuestamente planeaba un ataque con bombas en un aeropuerto de Berlín, y se suicidó en su celda de la cárcel después de ser capturado. Una serie de cuatro ataques violentos no relacionados fueron noticia durante el verano, tres de los cuales fueron llevados a cabo por solicitantes de asilo y dos de los cuales tenían vínculos con el terrorismo islamista.

La respuesta abierta de Merkel a la crisis de refugiados en 2015 ha frustrado cada vez más a los alemanes, lo que ha llevado a un aumento de la popularidad del partido de extrema derecha y anti-inmigrante Alternative für Deutschland o Alternativa para Alemania (AfD), que hoy alcanzó el 12% en las encuestas con respecto al 4% en septiembre de 2015.

Al mismo tiempo, los alemanes tenían cada vez más miedo de un ataque terrorista – en una encuesta de julio, el 73% dijo que tenía miedo y el 61% creía que la reciente afluencia de refugiados a Europa había aumentado el riesgo de un ataque.

Haciendo campaña basándose sobre todo en estos temores, AfD superó a los conservadores de Merkel por primera vez en las elecciones regionales en Mecklenburg-Vorpommern el septiembre pasado.

Con las elecciones nacionales de Alemania previstas para el próximo año, AfD probablemente convertirá el ataque de Navidad en uno de sus temas centrales en la campaña contra Merkel, que anunció que volvería a disputar la cancillería.

Apenas momentos después de la noticia del ataque del lunes por la noche, Marcus Pretzell, candidato de AfD en las elecciones regionales del próximo año en el estado de Renania del Norte-Westfalia, tuiteó:

“¿Cuándo acabará esta maldita hipocresía? Estas son los muertos de Merkel”.

AfD no es la única preocupación de Merkel. Una vez que el shock inicial se desvanezca, críticos de dentro de sus propias filas podrían usar el ataque de Berlín para empujarla a endurecerse la seguridad.

La Unión Demócrata Cristiana de Merkel (CDU) se ve tradicionalmente como el partido de la ley y el orden. Los políticos dentro de la CDU, así como en su partido bávaro hermano Unión Social Cristiana, han acusado a Merkel de erosionar sus credenciales con muchas de sus decisiones durante la crisis de refugiados. La semana pasada, Thomas Strobl, el ministro regional del interior de la CDU en Baden-Württemberg, exigió públicamente que la selección de solicitantes de asilo fuera más estricta.

En lo que respecta a los esfuerzos de lucha contra el terrorismo, la situación jurídica de los servicios de seguridad alemanes – con la policía y servicios de inteligencia actuando de forma independiente bajo el Trennungsgebot (ley de separación) – plantea retos únicos y la estructura descentralizada retrasa a las autoridades, según han advertido los expertos. Jürgen Storbeck, ex director de Europol, dijo hace un año:

“Aunque las estrategias y los conceptos de seguridad de Alemania han mejorado, siguen viéndose frenados por la burocracia, las debilidades en la gestión de la información, los obstáculos legales y la estructura del aparato”.

A lo largo del año, particularmente después de la serie de ataques del verano, el gobierno alemán anunció varias iniciativas para mejorar la cooperación entre sus fuerzas, mientras que Merkel y su gobierno endurecieron visiblemente su postura sobre los inmigrantes.

En agosto, el ministro del Interior, Thomas de Maizière, anunció planes para acelerar la deportación de criminales extranjeros, crear un “número de cuatro cifras” de nuevos puestos de seguridad y proporcionarle a la policía del condado más equipamiento y mayores poderes de vigilancia.

Queda por ver si estos movimientos son suficientes para calmar a los críticos dentro de su coalición gobernante y calmar los temores de los alemanes.

Manfred Weber, del CSU, sostiene:

“Nuestras autoridades de seguridad necesitan ser capaces de realizar investigaciones de antecedentes adecuadas, y para ello necesitan datos”.

Weber pidió una mayor seguridad y un mejor intercambio de información entre las autoridades policiales de Europa. “Deben ser capaces de analizar quién viene a nosotros, y para ello es fundamental vincular los datos entre las autoridades nacionales en Europa”.

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