¿Por qué es Suiza un país tan rico?
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7 razones por las que un pequeño país sin recursos naturales, acceso al mar o tierra fértil es uno de los países con un mayor PIB.

Hace 150 años Suiza era un país pobre y sucio. Se localiza en el interior, es escarpado y montañoso y cuenta con muy poco suelo cultivable – la zona de llanura eran planicies aluviales pantanosas abatidas por la malaria, como revela este pequeño recorte de un viejo mapa.

Y no solo esto, hay pocos recursos primarios como yacimientos minerales. Las pocas minas que quedaban casi se agotaron en la era medieval, al igual que las minas de plata de las Gargantas de Zügen en el valle de Landwasser. Las únicas minas que continúan hoy en día son las minas de sal cerca de Basel y Bex en el valle de Rhone, en la parte alta del Lago de Ginebra. En el valle de Frick yacía una mina de hierro que dejó de funcionar en los sesenta, y otra de asfalto en el valle de Travers, que se agotó en los ochenta.

Una importante fuente natural en la actualidad es la energía generada por el agua. La energía eólica y la solar sufren fuertes fluctuaciones. En los tiempos de abundante energía, la electricidad se emplea para bombear agua a los embalses localizados en las altas montañas, mientras que en épocas de escasez, ese agua se convierte en electricidad. Hay suficiente agua puesto que estamos ante un clima eminentemente oceánico.

La Presa de la Grande Dixence, la presa de gravedad más alta con 285 m de altura, sin embargo no es un pantano que almacene el agua de bombeo como exceso de energía.

De manera que ¿por qué Suiza es tan rica?

1. Evita la guerra

La última guerra civil tuvo lugar en 1847 entre los católicos y los cantones protestantes, de la cual nació el moderno estado federal que existe hoy en día. Concretamente Suiza no participó en las guerras europeas. En la Segunda Guerra Mundial, Suiza fue rodeada por las potencias del Eje. Incluso Schaffhausen fue bombardeada en una ocasión por las Fuerzas Aéreas Norteamericanas por un error de navegación y se hicieron cargo de su restitución. Mientras sus vecinos eran destruidos, Suiza mantuvo su infraestructura casi intacta.

2. Educación

Los suizos son plenamente conscientes de su falta de recursos naturales, por ello se dice que ¡su propia gente es el recurso natural de Suiza! A esto ha contribuido la antigua institución de formación profesional y los gremios. Todavía en la actualidad veo a veces carpinteros deambulando (Zimmermann).

El punto de distinción hoy en día es que en esta tradición que data de hace siglos, los aprendices reciben primero una formación práctica en el oficio y después se marchan a trabajar a otros lugares durante al menos un año, antes de convertirse en “Meister” (capataz o máster). Esta antigua institución garantiza no solo la educación sino también su práctica. Los antiguos talleres y las empresas de hoy saben que contratar a un Meister supone un valor añadido desde el primer momento en que comienza a trabajar.

La tradición Zimmermann es hoy en día pintoresca, pero demuestra que la doble formación tiene una larga tradición y aún se conserva viva en la actualidad.

3. Localidad (Estructura federal)

Alemania y EE.UU. tienen el mismo comportamiento y ambos son también países ricos, lo que hace pensar que la estructura federal no es realmente una mala idea. Los EE. UU. están integrados por 50 estados, Alemania tiene 16 Länder (estados federados) y Suiza tiene 26 cantones.

La estructura local es beneficiosa para el pueblo y las empresas puesto que las decisiones políticas se toman cerca del lugar donde se está establecido. Esto es especialmente importante para Suiza, que cuenta con una fuerte diversidad cultural. Los italohablantes que viven en Ticino consideran una gran ventaja el poder organizar sus propias escuelas.

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Está claro que siempre existe cierta tensión entre la toma de decisiones a nivel central y local. Los ticinenses acostumbran a quejarse en alto sobre estas decisiones que se toman muy lejos de la realidad de Bern, más allá de las montañas. Los californianos refunfuñan sobre las políticas del otro lado del continente. La población de Munich despotrica sobre la gente que vive en Berlín. Pero al menos tienen poder sobre una parte más o menos importante de su toma de decisiones.

Además, hay que hablar de las comunas. Un área importante es el «Gemeindehaus» (ayuntamiento). Dirijo mi propia compañía y a veces paseo y hablo de impuestos con ellos. La administración es accesible y está dispuesta a informarme sobre las leyes. Las leyes son complicadas y, al igual que los alemanes, los suizos son rigurosos con las mismas.

4. Sistema político suizo y democracia directa

La democracia directa presenta muchos problemas, como experimentaron los británicos para su consternación. ¿Será que la población suiza sabe cómo se debe votar? Perdón por el sarcasmo.

Pero después de todo, los suizos deciden cuatro veces al año sobre un ramillete de cuestiones realmente existenciales, como la abolición del ejército. Imaginemos esto: le han consultado en varias ocasiones al pueblo si querrían que desapareciera el servicio militar obligatorio y la respuesta siempre ha sido, no, ¡queremos mantener el ejército!

Puede que la riqueza de Suiza se deba a un entramado de interacción de la democracia directa, el laissez-faire, la política estable de consenso y el bienestar. Por poner un ejemplo, no hay un presidente real. El alto ejecutivo es un grupo de siete consejeros o ministros, en el cual se asigna a un presidente en funciones anual por veteranía. El presidente interino es el primus inter pares de los siete consejeros.

El consenso político suizo es otro de los rasgos que no se entiende bien fuera del país. Las leyes se aprueban solo tras una consulta extensiva a casi todo el mundo «Vernehmlassungsverfahren», un procedimiento de consulta). De esta forma se consigue una enorme estabilidad. Las empresas se aseguran de que pueden hacer sus negocios como siempre.

Por ejemplo, tengo entendido que la Federación Suiza de Sordos ha dado su sustancial aportación a un cambio en la Ley Federal sobre Radio y Televisión. Un abogado me explicó que aunque el lenguaje de signos no forma parte de las cuatro Lenguas Nacionales Suizas, la ley menciona el “lenguaje de signos para sordos” en el artículo 24, apartado 3 de la RTVA (Ley Federal de Radio y Televisión). Este es solo un ejemplo que demuestra que todo el mundo tiene algo que decir.

Me imagino que si la gente tiene la posibilidad de optimizar sus vidas, se tendrán más oportunidades de triunfar y de conseguir riqueza.

5. Presión ejercida por la subida del franco en la selección de empresas

La economía suiza es muy competitiva porque casi siempre ha habido una enorme presión sobre el rendimiento. El franco suizo ha sido revisado durante más de 40 años y solo las empresas más sólidas son capaces de exportar. Esto ha llevado a una selección de las más aptas. Solo sobreviven las empresas realmente fuertes, las mejores y las más rentables.

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Vaya a Basel y tome el tranvía nº 8 que pasa la frontera a Alemania. Justo detrás de la frontera hay un gran mercado alemán. Se puede visitar Basel literalmente solo para ir de compras. Por este motivo, únicamente las tiendas más operativas y rentables sobreviven. No es de extrañar que las tiendas de comestibles en Alemania sean cerca de un 50% más baratas que en Suiza.

Se trata del típico tranvía verde chillón de Basel que cruza frente al mercado “Rhein Center” de Weil am Rhein, en Alemania.

Y esta es la frontera entre Suiza y Alemania. El tranvía regresa a Basel. El edificio de color amarillo-naranja chillón con el mirador azul es el Rhein Center en Weil am Rhein, Alemania.

6. ¿Y los bancos?

Nada de nada.

En los comentarios he sido duramente criticado por no mencionar a los bancos y el oro nazi. Hay gente que piensa que Suiza es rica porque se sustrajeron objetos valiosos a los judíos que murieron en los campos de concentración, o porque los bancos albergan el dinero de todos los malvados dictadores que se hallan por el mundo. Alguien incluso me lanzó un “Buenos días señor”. Lean los comentarios, el veneno que emana de ellos no tiene desperdicio.

Pero claro que hay una pizca de verdad en estas historias.

Los bancos constituyen una parte importante de la economía suiza pero nunca fueron la industria más importante y actualmente están sufriendo un declive. La crisis de 2008 conmocionó a los suizos. El estado tuvo que rescatar al UBS con miles de millones de francos. Muchos suizos mandaron al infierno a los bancos, ellos son el demonio y han puesto a la economía suiza en peligro.

Suiza volvió a recuperar la buena suerte mediante el rescate del UBS. El Banco Nacional Suizo urdió un complicado plan de rescate que se ha resuelto con los beneficios de la federación. En cualquier caso, los bancos estaban obligados a modificar sus prácticas de negocio. Hay una ardua y sucia lucha continuada entre los bancos y el estado. Uno de los efectos secundarios más desagradables es que todos los americanos que viven en Suiza fueron expulsados de los negocios bancarios (pero esto es más un efecto mundial debido a la ley FATCA). Yo trabajaba como ingeniero de software freelance y desarrollaba software para empresas fiduciarias, para lo que tenía que implantar herramientas que se adaptaran a la ley FATCA, pero ese trabajo acabó hace dos años. La mayor parte de los bancos ni siquiera lo intentaron y simplemente se deshicieron de los americanos. Todo es muy desagradable.

La causa es también que EE. UU. quebró los bancos suizos y la clandestinidad de estos. Hoy en día el uno por ciento del mundo tiene otras posibilidades de esconder su dinero: Panamá, Las Islas Vírgenes británicas, Delaware, Jersey y Guernsey, Luxemburgo, Mónaco, Manx y otros. Hay que olvidarse de Suiza y Liechtenstein para guardar el dinero.

Las industrias más sólidas son: la alimentación (Nestlé), la famacología (Novartis), el comercio de materias primas (Glencore), la industria de la maquinaria (ABB), y además existen muchas pequeñas y medianas empresas. Una de ellas es Flyability SA en Lausanne, que vende drones especializados para zonas inaccesibles como los alcantarillados y las grietas del hielo de los glaciares.

Existen muchas pequeñas empresas innovadoras de ese tipo en Suiza.

7. ¿Y el oro nazi?

Ha habido colaboradores nazis, entre ellos un político que incluso intentó cooperar abiertamente (Marcel Pilet-Golaz). Pero ¿sustrajeron el suficiente oro y objetos de valor nazis como para hacer rico al país? El Congreso Mundial Judío inició un litigio contra los bancos suizos y fueron devueltos más de 1.000 millones de dólares. Es una historia compleja. Las fuentes revelan que el valor de las cuentas abandonadas que mantienen los bancos suizos asciende a más de 4.000 millones de dólares hoy en día.

Si comparamos esta cantidad con el producto interior bruto de cerca de 1.200 miles de millones de dólares, desde luego no hay excusa para la avaricia de los banqueros. Deberían devolver absolutamente todo. Pero ¿realmente debemos pensar que los bancos y el oro nazi robado han hecho rica a Suiza? Para nada.

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