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Somalilandia, una república autoproclamada en África Oriental, sufre un alto índice de analfabetismo y su economía se ha visto devastada por una guerra civil. Sin embargo, podría convertirse en la primera sociedad sin dinero en efectivo del planeta.

Media docena de hombres se amontonan alrededor de una de las pequeñas y coloridas chozas de madera de una calle principal en Hargeisa, Somalilandia, gritando y discutiendo sobre la calidad del khat - un suave narcótico que ha sido comparado con el café y la cocaína - que acaban de recibir de un vendedor.

Los clientes van y vienen rápidamente, cogen los mejores paquetes de la frondosa y legal planta antes de introducir unos dígitos en sus teléfonos y desaparecer tan rápido como llegaron.

"Tenemos que hacer todo rápidamente, y pagar en efectivo aquí es lento", dice Omar, uno de los vendedores de khat, mientras mastica la planta de hoja verde. "La gente está calmada si puede conseguir su khat rápidamente".

No se transfiere dinero en efectivo, y no hay una ninguna tarjeta de crédito a la vista. Sin embargo, los clientes no consiguen el khat gratis; pagan con tus teléfonos móviles, transfiriendo dinero en la arenosa calle somalí en cuestión de segundos con tan solo un teléfono móvil y unos pocos números.

No hay muchas cosas en las que Somalilandia pueda decir que es un líder mundial, pero los pagos sin dinero en efectivo podría ser una de ellas.

Somalilandia: el empobrecido país que ha abandonado el dinero en efectivo
La moneda local es tan depreciada que para comprar en el mercado tienes que llevar bolsas llenas de fajos de billetes

Un dólar estadounidense equivale a 9.000 chelines somlandeses, la moneda está tan devaluada que los compradores vagan por los mercados con fajos de billetes dentro de sus bolsas.

El país autoproclamado, que se separó de Somalia en 1991 pero que sigue sin ser reconocido por la comunidad internacional, se ha erigido como un claro ejemplo de los pagos sin dinero en efectivo, ya que se está convirtiendo en la primera sociedad sin efectivo del mundo.

Ya sea en una choza situada a un lado de una carretera o en un supermercado en la capital de Hargeisa, los pagos móviles se están convirtiendo rápidamente en el método más común de pago en el país.

"La mayoría de la gente paga con sus teléfonos móviles", afirma Omar mientras procesa un pago en su móvil con una mano. "Es mucho más fácil".

Mientras que tanto los países desarrollados como los países en desarrollo están migrando hacia los pagos sin efectivo con teléfonos o tarjetas sin contacto, la motivación de Somalilandia es única.

Este cambio de moneda se debe en parte a la rápida devaluación del chelín somalí, la divisa de la república autoproclamada, que ahora cotiza entre 1 USD y 9.000 chelines. Hace unos años su valor era tan solo la mitad.

Somalilandia se separó de Somalia en 1991 cuando comenzó la mortífera guerra civil del país, un conflicto que ha continuado de diferentes formas hasta la fecha.

El chelín también experimentó un comienzo turbulento. Introducido en 1994, fue ampliamente utilizado para financiar armas y la guerra de la región contra los grupos armados, antes de ser impreso a petición de los funcionarios para promover objetivos políticos en la república separatista, provocando una devaluación casi constante de la moneda año tras año.

Siendo los billetes de 500 y 1.000 los más comunes, para pagar unos pocos comestibles es necesario un fajo de billetes, mientras que una transacción mediana requiere una bolsa entera.

En cuanto a los cambistas que se ganan la vida intercambiando dólares estadounidenses y euros por chelines en la calle, suelen utilizar carretillas para mover los montones de billetes de una calle a otra.

Sin bancos internacionalmente reconocidos, sin un sistema bancario formal y con unos cajeros automáticos algo extraños, dos empresas privadas - Zaad, que se puso en marcha en 2009, y la nueva e-Dahab - han llenado el vacío creando una economía bancaria móvil en la que el dinero se deposita a través de las empresas y se almacena en los teléfonos, lo que permite comprar y vender artículos utilizando unos números personalizados.

“Para comprar esto con chelines necesitarías uno o dos millones”, afirma Ibrahim Abdulrahman, un vendedor de joyas de 18 años de edad, al señalar una fila de pequeños collares de oro, se ríe un poco de la idea de que alguien intente comprar en moneda local. Una persona no puede llevar esa cantidad de dinero, es demasiado. Necesitarías una bolsa para llevarlo", continúa señalando con ambas manos. "Nunca aceptamos billetes de Somalilandia ahora, solo dólares y pago móvil".

Desde tiendas físicas en Hargeisa hasta vendedores ambulantes sentados en cajas desgastadas en viejas y polvorientas calles de tierra en el este rural del país, el dinero en efectivo se está utilizando cada vez menos conforme aumenta el uso del dinero digital.

En un país con altas tasas de analfabetismo, la simplicidad y la funcionalidad han ayudado a la rápida expansión de esta tecnología. Para pagar tan solo es necesario escribir unos pocos números seguidos de un código exclusivo del vendedor. Estos códigos están por todas partes, impresos en las fachadas de las chabolas de hojalata o de los puestos del mercado, y en los establecimientos más caros, impresos, laminados y colocados de forma ordenada en un muro interior. No es necesario acceso a Internet, por lo que incluso los teléfonos móviles más básicos sirven. De esta forma, los usuarios mueven dinero de su cuenta bancaria móvil a otra, marcando unos números y códigos como si estuvieran recargando la tarjeta del móvil.

"Esto es solo de hoy", dice Eman Anis, un vendedor ambulante de 50 años de edad en el bullicioso mercado de oro de Hargeisa, mostrando ventas de más de 2.000 $ en su móvil. Los pagos a través del móvil, dice, han aumentado de un 5% de hace dos años a más del 40% actual.

"Es más fácil usar el teléfono móvil, los tipos de cambio son un problema, pero ahora podemos hacerlo todo a través de Zaad", dice Anis haciendo referencia a la compañía de pagos móviles más popular del país. "Ahora incluso los mendigos tienen Zaad".

Aunque sus palabras son frívolas, hay algo de verdad en lo que dice. El sistema de pago no solo ha facilitado la vida a los consumidores y comerciantes, sino que también ha hecho posible la vida de algunos de los más pobres.

Somalilandia: el empobrecido país que ha abandonado el dinero en efectivo
En Somalilandia, los vendedores y clientes se pagan entre sí digitalmente usando simples programas telefónicos que no necesitan acceso a Internet

En Somalilandia, asolada por una mortífera sequía durante el año pasado que ha devastado los medios de subsistencia agrícolas de cientos de miles de personas, la tecnología de pago móvil ha permitido a los somalilandeses de las zonas urbanas enviar dinero rápidamente a sus empobrecidos y hambrientos parientes que viven en el campo.

"Debido a la sequía, no teníamos nada que vender y no teníamos dinero, pero nuestros familiares nos han enviado dinero para ayudarnos", dice Mahmoud Abdulsalam, un pastor de camellos que se vio desplazado debido a la sequía en Haaro, al oeste de Somalilandia. "Incluso en el campo usamos el dinero móvil".

Ahora que los vendedores han informado de que el uso de los pagos móviles ha aumentado desde alrededor del 10-20% de hace un año a cerca del 50%, la tecnología se está convirtiendo rápidamente en la forma preferida de realizar transacciones en Somalilandia, un país con una economía minúscula y donde los camellos son la mayor exportación. En el país, algunos empleadores incluso han empezado a pagar a sus empleados a través del móvil.

Una investigación llevada a cabo a lo largo de 2016 reveló que el 88% de los somalíes mayores de 16 años poseía al menos una tarjeta SIM, mientras que el 81% de los que vivían en zonas urbanas y el 62% de los que lo hacen en zonas rurales utilizaban servicios de dinero móvil. Debido a la prevalencia de los teléfonos móviles baratos en el continente, otros países africanos como Ghana, Tanzania y Uganda han sufrido una revolución parecida en el uso del dinero móvil, siendo M-Pesa, que es utilizada por alrededor de la mitad de la población, la versión de Kenia de Zaad.

Sin embargo, no todo el mundo está contento con este rápido abandono del dinero en efectivo.

Somalilandia: el empobrecido país que ha abandonado el dinero en efectivo
En Somalilandia, cada vez menos gente utiliza la devaluada moneda local a favor del dinero digital

Ya han han surgido rumores de corrupción y preocupación debido a la falta de regulación, puesto que las dos empresas privadas que han acorralado al sector de la banca móvil continúan teniendo una influencia incontrolada en la ya frágil economía del país - una economía que está expuesta a la corrupción en el gobierno y que depende en gran parte de la exportación de ganado en una región donde las sequías son algo normal y las muertes masivas de animales pueden suceder en cuestión de meses.

Mientras que los servicios de pago móvil en otros países utilizan monedas locales, en Somalilandia ambas empresas funcionan únicamente con dólares estadounidenses, lo que contribuye a una mayor dependencia del dólar en la región.

Rodeados por montones de chelines de Somalilandia amontonados en paredes de dinero al lado del camino, los cambistas de la república separatista como Mustafa Hassan dicen que no solo está sufriendo su negocio sino que el sistema de pago móvil está corrupto, causando inflación y creando una economía mini-ilegal propia.

"Esperábamos que el gobierno regulara esto o lo detuviera [los pagos móviles], porque aquí hay muchos problemas con el dinero móvil. Está controlado por dos empresas y es como si estuvieran imprimiendo dinero", dice Hassan, mientras otros hombres que hay en su negocio se reúnen a su alrededor y asienten con la cabeza. "Está provocando inflación. Todos los que deberían tener dinero en el bolsillo ahora usan el móvil, incluso para hacer pequeñas cosas como coger el autobús, nada de esto se hace con la moneda local, todo es en dólares".

A pesar de ello, Hassan sigue utilizando el sistema de pago móvil, ya que sus clientes le envían dólares directamente a su teléfono, que luego intercambia por chelines en la calle.

"Eres consciente de que facilita las cosas, todo el mundo puede enviarme dinero de una forma rápida y segura", admite. Una sociedad sin dinero aquí es posible, y ya está en camino. Lo que eso significa para los cambistas como yo, todavía no lo sé".

Mientras que los somalilandeses continúan adoptando la tecnología y la economía se va adaptando, los cambistas como Hassan pueden tener la esperanza de que al menos todavía quedan unos pocos puntos de inflexión que no convencen a todo el mundo.

"Es un banco en tu bolsillo, podrían robártelo. Siempre uso dinero en efectivo, para todo", dice Abdullah, un anciano que destaca en el puesto de khat mientras paga con dinero en efectivo en vez de con su teléfono móvil.

"No sé si alguna vez cambiaré al dinero móvil", grita mientras se aleja a toda prisa hacia una carretera muy transitada mientras los cláxones de los vehículos suenan frenéticamente para que la gente se aparte. "Es como preguntar cuándo voy a morir, quién sabe".

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