La historia de la guerra del gas natural sirio
Abdalrhman Ismail/Reuters
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Con el paso de los años, la geopolítica del gas de Qatar ha tenido consecuencias muy graves para Oriente Medio.

En 2009, Qatar, uno de los principales productores de gas natural, habló con Siria en relación a la ruta de su gasoducto de 2.400 km a los mercados de gas europeos a través de la provincia de Alepo. Qatar quería un gasoducto directo a Europa, puesto que solo contaba con dos formas de transporte de gas: los petroleros con gas natural licuado (GNL), principalmente en Asia, con envíos puntuales a Europa, y el gasoducto Dolphin a los Emiratos Árabes Unidos y Omán. El gasoducto se dirigiría hacia el norte y terminaría en Turquía tras cruzar Arabia Saudí, Jordania y Siria.

Siria rechazó la oferta de Qatar, lo que habría cortado la cuota de mercado en Europa de su socio de muchos años, Rusia. En su lugar acordó participar en el “Gasoducto Friendship” (Amistad) entre Irán e Irak, que muchos llamaron “Gasoducto Chií” y un objetivo para las monarquías suníes del Golfo. No se consideró el apoyo de Siria al régimen iraní, sobre todo durante la guerra de 1980-1988 entre Irán e Irak, y su larga relación con Rusia, que data de 1944, y que debería haber sido una advertencia sobre quién podría aparecer si las cosas se acaloraban.

En 2010, Israel y Siria mantuvieron conversaciones extraoficiales que presuntamente incluyeron el regreso de Israel de los Altos del Golán a Siria a cambio de garantías de seguridad. Las negociaciones se prolongaron debido a que cada parte sospechaba de la falta de voluntad del otro para cumplir con los términos del acuerdo.

A principios de 2011, la Primavera Árabe habían estallado en toda la región y la atención de los líderes se centró en problemas más inmediatos. En aquel momento, América tuvo la oportunidad de atacar al aliado de la República Islámica, el régimen de Assad. En 2011, Turquía proporcionó refugio al Consejo Nacional Sirio de la oposición y, en agosto de 2011, EE. UU., sus aliados y la ONU le instaron a Bashar Assad que dimitiera.

En 2011, Siria, Irán e Irak acordaron construir un gasoducto para conectar el campo de gas South Pars de Irán a Europa. El gasoducto se extendería desde Assalouyeh, Irán, a Europa a través de Irak, Siria y el Líbano, con Siria como centro de reunión y producción.

Lo que no queda aún claro es por qué, cuando Siria rechazó su propuesta inicial sobre el gasoducto, no fue tras su segunda opción para la ruta del gasoducto: Arabia Saudí - Kuwait - Irak. Aparte del difícil terreno de Irak, las razones más probables son el descubrimiento de vastas reservas de gas en el Mediterráneo oriental, y la oposición de Arabia Saudí para construir un gasoducto a través de Kuwait.

Asimismo, si un régimen amigo de Qatar llegara a tener el control de Siria, Qatar podría obtener más beneficios y tener influencia sobre el estado, algo que no tiene que ver con Arabia Saudí, que se opone con vehemencia al apoyo de Qatar a la organización “Hermanos Musulmanes”, Jordania, un aliado de Estados Unidos, o Irak, un aliado de Irán. En ese entonces no era nada personal, sólo negocios, pero Assad tenía que irse.

Esta fue la mejor oportunidad de Qatar para influir en los asuntos de la región. Tiene una pequeña población nativa – los trabajadores extranjeros constituyen casi el 90% de la población de 2,2 millones de Qatar – por lo que algunas opciones son limitadas, ya que tiene un ejército muy pequeño. Sin embargo, sí que tiene bastante dinero, y no vaciló en usarlo para ayudar a financiar las fuerzas de oposición sirias.

Para comprender mejor la guerra en Siria, recuerde la oleada de descubrimientos de gas natural en el Mediterráneo Oriental desde 2009. Israel, Chipre y Egipto han hallado grandes depósitos de gas, y el Líbano tiene cerca de la costa el potencial para reservas importantes de gas. Israel tiene el potencial de exportar gas a Egipto, Jordania, la Autoridad Nacional Palestina y Turquía. (Israel y Turquía han discutido un oleoducto a Turquía, pero Chipre se ha opuesto, ya que no tiene relaciones diplomáticas con Turquía).

Si el oleoducto de Irán a Siria fuera construido, Siria se convertiría en un importante centro mundial de la energía, y podría bloquear las ventas de gas de Qatar a Europa en un momento en que las exportaciones de gas de Qatar a EE. UU. se han reducido a cero, en gran parte debido al aumento de producción nacional de gas natural en EE. UU. De modo que Qatar estaría limitado al mercado de GNL de Asia, ya que peleó por el mercado de la UE con Irán, Irak, Siria y Rusia. Y la única cosa que podría empeorar las cosas está sucediendo: se prevé que Europa se haga con más de la mitad de las exportaciones de GNL de Estados Unidos en 2020.

Qatar, Arabia Saudí y sus aliados quieren ganar a toda costa, y los combates en Siria se han centrado en las rutas de los futuros oleoductos. La provincia de Alepo, que albergaría el oleoducto de Qatar, es donde Turquía quiere establecer una zona de amortiguación para apoyar a las fuerzas rebeldes “moderadas”. Si Turquía puede controlar este territorio, reforzará el gasoducto de Qatar y asegurará su propia preeminencia como centro de energía en el sur de Europa, donde reuniría el petróleo y el gas natural de Rusia, Asia Central, el Caspio, el Mediterráneo Oriental y Oriente Medio,

Además, el país se volvería menos dependiente del gas ruso, que representó más del 50% de sus importaciones en 2014. Sin embargo, Rusia no se ha quedado quieta: ha rodeado a Turquía por tres lados mediante la ocupación de Crimea, el envío de más tropas a Armenia, y el despliegue del sistema de defensa aérea S-400 a Siria, creando una zona de exclusión aérea, y tal vez una zona de “exclusión de compra” para los clientes potenciales de gas de Qatar.

El comportamiento cada vez más autoritario de Erdogan podría estimular comportamientos evasivos en Europa, tales como restaurar parcialmente las relaciones con Putin, y completar la construcción del gasoducto ruso Nord Stream, así como negociar mejores acuerdos con proveedores clave como Noruega y Argelia, importar gas natural licuado de EE. UU., o permitir la extracción de gas de esquisto. Turquía abrió y cerró el flujo de refugiados a Europa para conseguir lo que quería, y sigue existiendo la posibilidad de que un día haga lo mismo con la energía.

Y Qatar puede que tenga que firmar más cheques junto con los que ha enviado a la oposición de Assad. Turquía tiene ciertas graves deficiencias políticas y de infraestructura que le impiden que se convierta pronto en un eje energético serio: una mala regulación del gas nacional, subsidios estatales, el control del monopolio de la red de transporte de gas, sólo dos terminales de GNL, y la falta de capacidad de almacenamiento.

Siria puede que esté demasiado destrozada por la guerra para convertirse el centro y Turquía carece de la infraestructura para ese papel. Rusia podría estar interesada en invertir en Turquía y esta, que está restableciendo las relaciones con Rusia, puede que acepte su dinero, en lugar de tomar el de Qatar, para un gaseoducto que puede que nunca se construya. Las buenas relaciones de Rusia con Chipre e Israel podrían impulsar el movimiento hacia una solución del conflicto de Chipre para que el gasoducto desde Israel a Turquía se convierta en una realidad, lo que podría traer más inversiones extranjeras a Turquía.

Para tener éxito en sus objetivos, Qatar tendrá que hacer importantes inversiones en la parte de su proyecto relacionada con Turquía, así como resistir a la presión política de Rusia. Hasta entonces, se limitará a hacer envíos de GNL a Europa por medio de petroleros. Mientras tanto, estos gasoductos geopolíticos han traído graves consecuencias para Oriente Medio.

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