¿Cuál es la edad adecuada para que un niño tenga un smartphone?
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Brian X. Chen, colaborador de The New York Times en el ámbito de la tecnología, comparte sus conclusiones tras realizar un estudio para determinar el momento adecuado en que los niños deberían recibir su primer teléfono móvil.

No hace mucho tiempo, muchos padres se preguntaban a qué edad deberían darles a sus hijos acceso completo a las llaves del coche. Hoy en día, los padres se enfrentan a una pregunta más difícil: ¿A qué edad debería poseer un niño un teléfono?

Después de todo, los smartphones, son la clave al acceso sin restricciones a Internet, así como los muchos beneficios y peligros que vienen con él. Pero a diferencia de conducir un coche, que es legal en algunos estados a partir de los 16 años, no existe una guía legal para que un padre determine cuándo puede estar listo un niño para tener un smartphone.

Existe un creciente debate sobre este tema, puesto que los niños reciben sus teléfonos a edades cada vez más tempranas. Por término medio, los niños están recibiendo sus primeros smartphones en torno a los 10 años, según la firma de investigación Influence Central, por debajo de los 12 años en 2012. Para algunos niños, los smartphones llegan a sus manos incluso antes – incluidos estudiantes de hasta 7 años, según los expertos de seguridad en Internet.

Stacy DeBroff, director ejecutivo de Influence Central, comenta:

“Creo que la edad va a tender a ser menor, ya que los padres se están cansando ​​de dejarles sus teléfonos a sus hijos”.

Esta tendencia está encontrando resistencia. James P. Steyer, director ejecutivo de Common Sense Media, una organización sin ánimo de lucro que revisa contenidos y productos para las familias, tiene una regla estricta para la suya: Sus hijos reciben un smartphone sólo cuando empiezan el instituto – después de que hayan aprendido sobre la moderación y el valor de la comunicación cara a cara.

Sin embargo, Steyer añade que otros padres podrían decidir que sus hijos están listos más pronto. “No hay dos niños iguales, y no existe un número mágico”, dice

“La edad de un niño no es tan importante como lo es su propia responsabilidad o nivel de madurez”.

De modo que, ¿cómo se determina el momento adecuado? Para elaborar una serie de directrices, entrevisté a expertos en seguridad de Internet y revisé estudios sobre el uso de los smartphones entre los niños. También les pedí consejo a los padres sobre la regulación del uso de este dispositivo y la protección de los niños.

Las conclusiones de todo esto no le gustarán a los fabricantes de smartphones: Cuanto más esperes para darle a tus hijos un teléfono, mejor. Algunos expertos dijeron que 12 años era la edad ideal, mientras que otros sostuvieron que 14 era mejor. Todos estuvieron de acuerdo en que más tarde era más seguro porque los smartphones pueden convertirse en distracciones adictivas, que desmerecen el trabajo escolar, mientras exponen a los niños a problemas como acosadores en línea, predadores de niños o mensajes sexuales (sexting).

“Mientras más tiempo se mantenga cerrada la caja de Pandora, mejor para ti”, afirma Jesse Weinberger, orador sobre la seguridad en Internet que vive en Ohio, y que realiza presentaciones para los padres, las escuelas y agentes del orden público. “No hay conexión con el lado oscuro sin el dispositivo”.

La investigación

Vamos a comenzar con algunos datos. Weinberger, que escribió el libro sobre smartphones y seguridad online "The Boogeyman exists: And He’s in Your Child’s Back Pocket” (El Hombre del Saco existe: y está en el bolsillo de atrás de tu hijo), dijo que había encuestado a 70.000 niños en los últimos 18 meses y había hallado que, de media, los mensajes sexuales comenzaban en el quinto curso, el consumo de pornografía cuando los niños cumplían 8 años, y la adicción a la pornografía empezaba en torno a los 11 años.

En un estudio publicado este año, Common Sense Media encuestó a 1.240 padres e hijos y descubrió que un 50% de los niños admitía que eran adictos a sus smartphones. También halló que el 66% de los padres sentía que sus hijos utilizan dispositivos móviles con demasiada frecuencia, y el 52% de los niños estaba de acuerdo. Alrededor del 36% de los padres dijeron que discutían con sus hijos a diario en relación al uso del dispositivo.

También hay que considerar la biología. La corteza prefrontal, una parte del cerebro que controla los impulsos, termina de desarrollarse entre los 20 y 30 años. En otras palabras, los padres no deberían sorprenderse si los niños más jóvenes con smartphones no tienen control de sus impulsos.

Ventajas e inconvenientes

Sin duda, los smartphones aportan beneficios. Con los dispositivos, los niños obtienen acceso a aplicaciones de gran alcance, incluyendo herramientas educativas para estudiar, aplicaciones de chat para conectarse con los amigos y una gran cantidad de información en la web.

Pero también se encuentran un paso más cerca de los juegos que distraen, aplicaciones para mensajes sexuales y redes sociales, donde los acosadores en línea están al acecho. Ni siquiera los más mayores son inmunes: El año pasado, al menos 100 estudiantes en una escuela secundaria de Colorado se vieron envueltos en un escándalo relacionado con el intercambio de fotos de sí mismos desnudos en sus dispositivos móviles.

Al final, estas desventajas pueden ser mayores que los pros, dijo la Sra Weinberger. Si mantiene fuera dando los teléfonos inteligentes para los niños, muchos todavía tienen acceso a las herramientas de tecnología a través de dispositivos como computadoras y tabletas, añadió. La principal diferencia con un teléfono inteligente es que se trata con un niño en todas partes, incluso fuera de la supervisión de los padres.

Enseñar a ser responsable

En última instancia, son los padres los que determinarán cuándo necesita realmente su hijo un smartphone. Una vez que llegue ese momento, existen diferentes enfoques para tantear el terreno antes de entregarle uno al niño.

Una opción popular es hacer que el niño empiece con dispositivos móviles simples, como teléfonos con funciones tradicionales que sólo pueden enviar mensajes de texto o realizar llamadas telefónicas, y evaluar si pueden usar esos dispositivos de forma responsable.

Lynn Muscat, una madre de San Francisco, dijo que había considerado comprar un “teléfono básico” para su hijo de 10 años de edad, para mantenerse en contacto mientras se encontraba en un campamento de verano. Terminó comprando el LG GizmoGadget, un reloj inteligente de Verizon que tienes opciones de llamada y envío de mensajes de texto y una lista de bloqueo de contactos para que su hijo pudiera interactuar sólo con las personas que ella había autorizado.

Lynn admitió que no consideró comprarle a su hijo un smartphone, en parte porque sentía que el dispositivo podría convertirlo en un blanco de los ladrones. Tampoco le gustaba la forma en que estos teléfonos habían afectado a otros niños de su entorno.

“Me cabrea cuando veo a sus amigos inmersos en ellos todo el tiempo – me parece muy antisocial”, declaró Lynn. Y añadió que tenía previsto utilizar el reloj inteligente para enseñarle las responsabilidades del uso de un dispositivo móvil de forma segura antes de que su hijo finalmente obtuviera el privilegio de llevar un smartphone.

Cuando decides que es hora de darle un smartphone a tu hijo, hay maneras de establecer límites. Para ayudar a los padres a hacer cumplir las reglas sistemáticamente, Weinberger ha publicado un contrato familiar que enumera las normas de uso de los smartphones, la cual incluye la promesa de no hacer nunca selfies desnudos, así como no intentar nunca quedar con extraños de Internet en la vida real. Los padres indican cuáles son las consecuencias por romper las normas, y el niño debe firmar el contrato antes de recibir un smartphone.

Steyer de Common Sense Media dijo que él fija otros límites, como prohibir los smartphones en la mesa mientras se está comiendo, y en clase. Si sus hijos no cumples las reglas, les quita sus teléfonos.

Control parental

Hay algunos ajustes del teléfono que pueden ayudar a proteger a los niños cuando obtienen un smartphone.

En su iPhone, Apple ofrece un panel de control lleno de características que los padres pueden activar o desactivar, incluida la posibilidad de restringir el navegador Safari a la hora de tener acceso a contenido para adultos, así como la capacidad de evitar que las aplicaciones usen datos de navegación. El control parental del iPhone se encuentra dentro de Ajustes en un menú denominado Restricciones.

A los teléfonos con Android les falta una opción similar de ajustes de control parental incorporado, aunque hay muchas aplicaciones en la tienda de aplicaciones de Google Play que les permiten a los padres añadir restricciones. Weinberger puso de relieve la aplicación Qustodio, que le permite a los padres supervisar los mensajes de texto de sus hijos, deshabilitar aplicaciones en determinados momentos del día o incluso apagar un smartphone desde un lugar apartado. Mientras que este puede ser un enfoque agresivo para restringir el smartphone de un niño, Weinberger dice que su labor como madre no es complacer a sus hijos en todo.

“Mi único trabajo como madre es prepararte para el día en que te vayas. En ese caso, tengo que mantenerte a salvo, y no te van a gustar algunas de las cosas que diga – pero no pasa nada”.

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